La problemática de los mensajes contradictorios

Doble vínculo

La problemática de los mensajes contradictorios

¿Cuál es la teoría del doble vínculo?

La teoría del doble vínculo, de Gregory Bateson, es una teoría creada en su búsqueda por conocer las causas de la esquizofrenia, entre otras enfermedades mentales. A pesar de no ser la teoría que prime a la hora de explicar este tipo de enfermedades, si logró destacar la importancia que tiene la comunicación en la dinámica familiar, en la creación de la realidad, en el desarrollo individual y en las relaciones. 

Antes de nada, ¿qué es esto del doble vínculo? Este término se emplea cuando el receptor recibe mensajes contradictorios entre sí al mismo tiempo por parte del emisor. El receptor queda en cierto modo atrapado entre dos mensajes, ya que esta contradicción siempre va a ser negada por el emisor.  

Cuando una persona está expuesta a situaciones doble vinculantes de forma constante con personas con las que se tienen relaciones cercanas (un padre o una madre), acaba generando una patología mental que le permite escapar de la condena de los mensajes contradictorios.

¿Cómo se genera la comunicación contradictoria?

Ejemplos de mensajes contradictorios

Vamos a ver algunos ejemplos de patrones comunicativos, situaciones doble vinculantes que pueden estar en el día a día y en diferentes tipos de relaciones.

Antes, es importante aclarar que el doble vínculo puede darse de dos modos. Puede ocurrir que ambos mensajes contradictorios se den de forma verbal o que uno de ellos sea verbal y el otro no verbal. Es decir, decir una cosa y con nuestra conducta o comunicación no verbal, mostrar lo contrario.

 

La teoría del doble vínculo

 

Madre o padre con su hijo adolescente:

  • Mensaje 1: “Nosotros queremos que crezcas, hagas tus planes con amigos, no siempre con nosotros y te damos libertad para ello, si no lo haces es porque no quieres”.
    Mensaje 2: Cuando este chico/a plantea a sus padres que ha quedado con un amigo y que no puede acompañarlos a hacer un recado el mensaje que recibe es: “¿Cómo no me vas a acompañar?, a las personas a las que se les quiere no se les dice que no”.

En una relación de pareja:

  • Mensaje: “No me importa que salgas esta noche con tus amigos, claro que sí, pásalo bien…. En fin, yo no tengo nada hacer, me quedaré en casa, no te debo parecer divertido/a ya que prefieres salir con ellos”.

En el mismo mensaje está comunicando que le parece bien su plan, pero está transmitiendo otro que va a generar culpabilidad en su pareja por no quedarse en casa.

 

En pareja o entre padre/madre e hijos:

Esta es una situación comunicativa típica, ante la pregunta “¿Estás enfadado/a?

  • Mensaje 1: “Para nada, ya sabes que yo nunca me enfado…”
  • Mensaje no verbal: tono altivo o victimista, mirada baja, tono enfadado.

 

En las tres situaciones planteadas, ¿es difícil acertar verdad? Se plantea un dilema comunicativo, y hagas lo que hagas, vas a fallar o va a quedar la duda de qué es lo que realmente el emisor quiere. Este tipo de mensajes suponen una de las grandes barreras de la comunicación e impide que nos entendamos en relación con el otro.

¿Cuándo se convierte en un problema el doble vínculo?

  • Se da entre personas con estrecha relación: genera consecuencias a nivel individual y de la relación cuando ocurre con una persona significativa (familia o pareja).
  • Se está expuesto de forma constante y continuada: no es un problema cuando ocurre de manera aislada, si lo es cuando se convierte en la dinámica habitual de funcionamiento o de resolución de conflictos.
  • El receptor no sabe cómo salir de “la encerrona”: es decir, cae en la trampa.
  • El emisor va ganando “poder” en la relación y el receptor acaba sometiéndose.
  • El receptor comienza a generar inseguridades, comienza a dudar de si el problema es que él/ella no sabe interpretar los mensajes. Esto es común en relaciones tóxicas.

¿Qué consecuencias tiene una comunicación basada en mensajes contradictorios?

Si este tipo de comunicación es frecuente puede producirse:
  • Frustración: sentirse atrapado de forma habitual entre dos mensajes contradictorios, genera mucha sensación de desgaste y la constante sensación de “haga lo que haga, estará mal”.
  • Enfado: esta dinámica genera enfado por ambas partes. El emisor se enfada, ya que en ninguno de los casos la respuesta del receptor le va a encajar, es imposible cumplir con dos cosas contradictorias. Por otro lado, el receptor puede rebelarse ante esta contradicción.
  • Acabar en los extremos: distanciamiento y fusión:
    •  Este fenómeno puede crear dependencia en la persona, al no saber salir de la trampa que generan los dos mensajes, la persona no es capaz de resolverlo, de desengancharse y se genera una relación de dependencia, con mucha carga de culpa.
    • Por otro lado, puede darse el distanciamiento radical. Ante la imposibilidad de entenderme, me rebelo, esto genera un conflicto continuado y decido distanciarme.
  • Inseguridades. Una persona expuesta a esto de forma habitual puede acabar dudando de si misma. Algo así como el fenómeno Gaslighting.
Los Mensajes contradictorios
Desde la terapia sistémica, podemos trabajar sobre la comunicación consciente, según el modelo sistémico, y cómo ésta afecta al tipo de dinámica que se instaura en nuestras relaciones. Si te has visto identificado en alguno de los ejemplos y sientes que no sabes gestionarlo, no dudes en ponerte en contacto conmigo, juntos podemos trabajarlo, tanto si te has visto como emisor o como receptor.

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Terapia sistémica: qué es y características

¿Qué es la terapia sistémica?

Terapia sistémica: qué es y en qué se basa

¿Alguna vez te has preguntado qué es la terapia sistémica? Este enfoque terapéutico se basa en el enfoque sistémico, el cual me enseñó a ponerme unas gafas de mirada amable, amplia y que no juzgan. Este enfoque permite comprender y contextualizar a la persona en sus diferentes entornos, su historia y circunstancias particulares. No podríamos conocer realmente el Sol, sino lo colocamos en el sistema solar.

¿Qué es la terapia familiar sistémica?

La terapia sistémica entiende los problemas, o los síntomas, desde el marco contextual de la persona. Para este enfoque el núcleo familiar, y los subsistemas que lo componen, es importante, e indudablemente saber de donde viene una persona y en qué valores y creencias se ha educado es fundamental para comprender a la persona. Sin embargo, no es el único núcleo de relaciones que interesa al realizar este tipo de terapia. Se tendrán en cuenta todas aquellas relaciones que son significativas para la persona, y de que algún modo le afectan.  Permite a la persona encontrar y aprender  un modo de relacionarse con sí mismo y con los demás que le genere un mayor bienestar.
Características de la terapia sistémica

Terapia sistémica: Características

La realidad se construye y ésta no es lineal sino circular

Cada sistema (familia, grupo de amigos) crea su realidad a partir de la experiencia. Cada familia o grupo de amigos se construye y existe en base a la interpretación que hace del mundo.

Esto quiere decir que la realidad no es algo que simplemente exista de un modo. Tampoco un solo factor puede explicar una situación. Estamos acostumbrados a pensar de forma lineal, (si se ha comportado así conmigo es porque es mala persona) y esto no ayuda en absoluto a la hora de relacionarnos con los demás.

La comunicación, crea realidad

¿Te habías parado a pensar alguna vez la importancia que tiene la comunicación en el funcionamiento de las relaciones? Desde la terapia sistémica se hace mucho trabajo sobre este elemento, ya que la forma en la que nos comunicamos es el modo en que nos relacionamos. En Ia terapia sistémica trabajamos para lograr tener una comunicación consciente.

El orden llegará gracias al caos

Las familias se ven expuestas a muchos y diferentes cambios a lo largo de su historia. Un nacimiento, un fallecimiento, mudanzas, separaciones… etc., todas estas circunstancias “agitan” a la familia y producen grandes cambios en su comportamiento y en la forma de relacionarse de todos los miembros del sistema familiar.

El trabajo desde la terapia sistémica familiar consiste en ayudar a la familia a encontrar otro modo de funcionar a partir de este caos y que se adapte a la nueva situación, logrando así mejorar las relaciones familiares.

¿Por qué una terapia sistémica?

 Desde mi punto de vista profesional, realizar una terapia con este enfoque, es realizar una terapia completa. Tal y como esta corriente plantea, hay que tener una visión amplia y no enfocarse solo en un aspecto. Por ello, trabajar desde la perspectiva de esta escuela no impide que otras técnicas terapéuticas sean parte de la terapia. Estaríamos limitando el trabajo.

 La parte que me parece más importante es que con esta corriente no nos centramos solo en el síntoma o problema que te trae a consulta.  Como es evidente, trabajaremos sobre ello y aprenderemos recursos para gestionarlo. Sin embargo, si solo nos centramos en “eliminarlo”, estamos viendo la punta del iceberg y nos estamos olvidando de lo que lo está sosteniendo. Es decir, el “para qué” de ese síntoma.

Un trabajo centrado en la problemática probablemente haga que ésta en concreto desaparezca, pero la parte inferior de ese iceberg continua y puede ser cuestión de tiempo que la punta vuelva a asomar.

¿Qué aspectos trabajaré en una terapia sistémica?

A comunicarte mejor y de forma más consciente

Es importante ser consciente del uso que se hace del lenguaje y de si solemos tener una tendencia a la hora de comunicarnos que lleva a generar dinámicas perjudiciales para nuestras relaciones. Escribí un post sobre comunicación familiar, puedes aprender más sobre este tema y descubrir algunas técnicas para mejorar tu comunicación.

Tus emociones son tuyas, eres responsable de gestionarlas

Es frecuente ver como cuando una persona no tiene las herramientas necesarias para gestionar sus emociones, busca en el otro, bien una pareja, un amigo o un familiar cercano, que sea éste el que “se haga cargo”.

Suele ocurrir mucho en el ámbito de la pareja y lleva a conflictos. Esto sucede cuando la emoción te desborda, no puedes identificarla, validarla ni gestionarla y de manera inconsciente buscas que sea tu pareja quien se haga cargo y consiga acabar con esa emocionalidad. ¿Qué suele suceder? Él o ella no puede hacerse cargo de esta emoción y mucho menos gestionarla por ti, esto lleva a que a esa emoción se le sume la frustración por ver que tu pareja tampoco puede hacerse cargo.

Terapia sistémica familiar

Aprender a aceptarte a ti y a tus relaciones más cercanas

No aceptarte a ti mismo o a las personas que te rodean, genera mucha frustración y genera conflictos con más frecuencia. Un trabajo importante que realizamos en consulta es el de ser capaces de aceptar y agradecer todo aquello que por ejemplo, tus padres han hecho por ti, al tiempo que aceptas que como todos, tienen sus limitaciones, y esto no los hace peores. Aceptar la relación y a las personas que nos rodean, nos hace más libres y nos permite relacionarnos mejor.

Comprender, integrar y aceptar tu historia

Este es un pilar fundamental del trabajo en terapia sistémica. Tiene que ver con la culpa que muchas veces nos acompaña por juzgar nuestra propia historia y creer que deberíamos haber actuado de otro modo. En terapia sistémica, trabajamos para comprender y aceptar, en el caso de ser necesario, aspectos que te han generado sufrimiento y culpa a lo largo de tu vida.

 Sin duda este tipo de tratamiento puede ayudarte a resolver problemáticas de diverso tipo y no tiene que realizarse únicamente en familia, puede trabajarse también de forma individual. Si tienes alguna duda sobre si este tipo de terapia puede ayudarte con tu problemática, no dudes en ponerte en contacto conmigo, estaré encantada de acompañarte en este proceso.

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