Cómo mejorar mi día a día evitando pensar demasiado

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Cómo mejorar mi día a día evitando pensar demasiado

Pensar demasiado y darle muchas vueltas a un mismo tema supone un alto grado de desgaste tanto físico como mental y emocional y te puede meter en un torbellino infinito de pensamientos. Hay quienes caen en esta dinámica cuando se les presenta una decisión complicada, pero también los hay que conviven con esta problemática de forma habitual y pasan mucho tiempo de sus días con la cabeza funcionando.

Es importante tomar conciencia cuando esto este siendo algo habitual en nuestras dinámicas y comenzar a tomar el control sobre ciertos aspectos, no dejar que nuestros pensamientos simplemente rueden y rueden. En este artículo vamos a desengranar este tema, para concretar qué consecuencias tiene el pensar demasiado, en qué aspectos podemos centrar la atención y algunos trucos que te pueden ayudar a redirigir y controlar tu pensamiento.

Efectos de pensar demasiado

¿Qué nos está ocurriendo cuando le damos demasiadas vueltas a un mismo tema? Cuando estás tan metido en un torbellino de pensamiento estás funcionando a todos los niveles, de forma emocional, física y cognitiva tu cuerpo no para. Convertir esta dinámica en una forma habitual de funcionar tiene consecuencias a todos lo niveles: físico y emocional.

Consecuencias de pensar demasiado

  • Obsesión: si no paramos esos bucles de pensamiento, pasamos a convivir con ellos de forma permanente y a habituarnos a ser obsesivos y absorbentes con cualquier tema que llegue a nuestra vida, sea importante o no. La obsesión aumentará conforme aumente la importancia o la dificultad del tema en cuestión.
  • Ansiedad: no parar de pensar implica no descansar mentalmente y estar constantemente preocupados y alerta.
  • Depresión: estar continuamente preocupados y anclados en “lo que no puede ser” nos coloca en una posición pasiva, y puede generar malestar emocional.
  • Síntomas somáticos: dolor de cabeza, cansancio, problemas para dormir, dermatitis… etc.
  • Vivir en el ¿y si?: desconexión del presente y vivir en el pasado o en el presente.
  • Dificultad para concentrarte: si nuestra cabeza está llena de pensamientos la energía va focalizada a estos, será complicado poder centrar la atención en otra tarea.

En qué tipos de pensamiento centras la atención

Hay una leyenda que dice:

“Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas.
Le dijo: “hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros. Uno le da importancia a la ira, al miedo, a la envidia, a la tristeza, al resentimiento… El otro, le da importancia a la alegría, la paz, al amor, la esperanza, la humildad, la bondad, la empatía…”
El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo: “¿Qué lobo gana?”
El viejo Cherokee respondió: “Aquél al que tú alimentes”

Tener esto en cuenta es importante, nosotros tenemos poder y capacidad de controlar a cuál de los dos lobos queremos alimentar. De no ser así, estaríamos vendidos a todos los pensamientos que decidieran invadir nuestra cabeza.

Pensar demasiado las cosas puede destruir tu felicidad y evitar que puedas centrarte en el presente. Los pensamientos negativos, desgastan y nos alejan de objetivo: poder tomar una decisión y tener mayor bienestar.

Ser conscientes de en qué clase de pensamientos centramos nuestra atención es importante, para poder dejar de alimentar todos aquellos que te desgastan emocionalmente y te alejan de salir del bucle.

Pensamientos que nos quitan energía

  • La queja: tanto si eres tú quien las dice, como si las tienes que escuchar.
  • La lástima: el victimismo te coloca en una posición pasiva y de resignación.
  • La crítica: tanto la queja externa como la interna.
  • Los condicionantes: “Qué hubiera pasado si…”.
  • Los cotilleos: si lees bien, cotillear también es meter ruido en nuestra cabeza, no nos aporta nada y nos quita energía.

¿Cómo dejar de pensar tanto?

  • Meditación u otra actividad que te facilite desconectar, como el deporte.
  • Aleja las relaciones tóxicas: también hay relaciones que fomentan y añaden ruido a tus pensamientos, por ser personas que se manejan en la queja.
  • Descárgate, pero no seas pregonero de tus pensamientos: es bueno descargarse y hablar las cosas, pero OJO no hay que abusar ni aprovechar cualquier conversación para sacarlo. Esto te impide desconectar.
  • Escribe una lista con tus preocupaciones.
  • Dedica un tiempo determinado al día para la descarga, por ejemplo 30 minutos para la escritura, escribiendo sin filtro todo lo que necesites. En este tiempo deja que salgan todos tus pensamientos, luego STOP.
  • Acepta que hay aspectos que no puedes controlar, por mucho que lo pienses, no se van a volver más controlables.
  • Dirige tu atención a aquello que sí puedes controlar.

En el caso de ser una persona con tendencia a entrar en esos bucles de pensamiento que generan malestar, espero que tras leer este artículo puedas haber desarrollado una mayor conciencia de cómo esto puede afectarte a todos los niveles y lo más importante, que puedas llevarte la idea de que tienes control sobre tus pensamientos, no estás vendido a ellos. Juntos podemos trabajar en terapia la conciencia sobre estos pensamientos y encontrar herramientas para gestionarlos y evitar entrar en esos bucles.

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